Apertura 2011 en medio del desconcierto
Se ha mencionado hasta el cansancio lo raro que será el fixture del apertura 2011, sin el superclásico. La verdad, es que prefiero pasar de esto que ya se ha convertido en un lugar común.Si River está donde está es porque ha hecho deméritos para ello. Me da pena que una institución con semejante historia haya hecho las cosas tan mal, durante tanto tiempo. Pero quedará en ellos transformar este mal trago desde un presente casi insoportable, en una anécdota antipática, cada vez más lejana en el tiempo. Veremos que es lo que termina sucediendo.
Quizás lo más interesante en cambio, es ver donde nos encuentra este nuevo campeonato, el de la segunda mitad del 2011.El máximo torneo de la AFA se enmaca en un contexto muy complicado del fútbol argentino.A nivel de selección, Argentina no festeja una Copa América desde 1993 y un mundial desde el ‘86.Sin embargo, lo peor no está en los logros; o debería decir, falta de ellos, sino en lo que hemos hecho en el intento por conseguirlos.
Cuando se acababa la frustración de Passarella y su política de pelo corto en la selección con la coronación de Francia en el ‘98, la AFA designaba a Marcelo Bielsa como conductor del seleccionado. El Loco registraría la mejor eliminatoria que haya hecho Argentina, pero llegó con un equipo maltrecho físicamente a Korea-Japón, y se volvió en primera vuelta. Su trabajo había sido tan espectacular, que la AFA le renovó el contrato, y Bielsa condujo a Argentina a su primera medalla dorada en los juegos olímpicos de Atenas 2004.
Poco tiempo después, con la confianza del público restablecida, Marcelo Bielsa dejaba la selección por decisión propia.En una movida incomprensible, Don Julio desarmó el equipo de José Pekerman a cargo de las juveniles, y lo puso al frente de la selección mayor.Se le escapó que el secreto del éxito de José radicaba en el tratamiento que les daba a jugadores de gran talento, pero en formación.Fuera de su pecera, no pudo rescatar a Argentina de una definición por penales en Alemania 2006.Si la designación poco estratégica de Pekerman había sido un paso en falso, siguió luego el desconcierto total.
Se volvió a apostar por un Basile lejos de su mejor momento, que no pudo o no quiso sobrellevar las internas de un vestiario venido a más.Luego de su renuncia, Grondona decidió que era buen momento para en un sólo paso, sacarse su deuda con Maradona, y evitarse llamar a Carlos Bianchi; aunque fuera a costa de sacrificar un mundial.
Cuando Maradona quedó eliminado por goleada de Sudáfrica, y presentó una batalla mediática para conseguir su continuidad en el cargo; Julio Grondona se escudó en la medalla dorada conseguida en Beijing 2008 por los dirigidos por Batista.
Mientras suena Sabella como próximo técnico de la Albiceleste, comienza el apertura 2011. Pobre, pálido, sin River, sin Clásico, sin decisiones inteligentes por detrás.






































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