¿Qué es la Aniridia? Síntomas y tratamiento
Entre el inmenso abanico de enfermedades raras y desconocidas que existen, hay una que no sólo implica la pérdida progresiva de visión en quienes la padecen, sino que también un desafío para los científicos y oftalmólogos que la investigan en centros tan prestigiosos como Clínica Baviera, debido a las características específicas que le dan forma. Hablamos de la Aniridia.
Para entender de qué se trata y por qué se produce, lo primero que hay que decir es que su nombre viene del griego y significa “ausencia de iris”. Es un trastorno a la vista que progresivamente va disminuyendo la capacidad de ver debido a la aparición de enfermedades asociadas. Sin el tratamiento adecuado, la persona que la padece puede llegar a perder totalmente la vista.
En términos específicos, la Aniridia es un trastorno que engloba a todo el globo ocular y se caracteriza por la ausencia casi total de iris, de ahí el color negro de los ojos de quienes la padecen. Fue descrita por primera vez en 1818 y sólo durante la década de los 90 del siglo XX se averiguó que su causa se halla en un fallo en el cromosoma 11. Por lo mismo, se la considera una afección hereditaria aunque hay personas que pueden desarrollarla sin que tengan antecedentes familiares.
Aquellos que sufren esta enfermedad cuentan con un 20% de agudeza visual –e incluso menos-, y con el tiempo pueden desarrollar cataratas, glaucoma, nistagmus, degeneración corneal, estrabismo, ojo seco y luxación del cristalino, entre otras afecciones. Los síntomas de la Aniridia son los siguientes:
- Fotofobia.
- Baj a agudeza visual.
- Dificultad para ver de lejos.
- Dificultad para ver los detalles a contraluz
- Dificultad para leer, incluso con una buena luz.
En el caso de los niños hay que tener especial cuidado. Si los padres notan que su hijo parpadea mucho, que mueve los ojos muy rápido desde un punto focal a otro y que se siente más cómodo en espacios oscuros, deben acudir de inmediato a un oftalmólogo para que le realice las pruebas necesarias y efectúe un diagnóstico confirmando o rechazado la posibilidad.
Por desgracia, no existe un tratamiento para la Aniridia. Los oftalmólogos atacan cada síntoma a medida que aparecen.






































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