COVID - 19. 17.- Día 2. Kalela.
Serie Cuentos de Cuarentena
Escribir es lo mejor que puedes hacer cuando estás en cuarentena. Dejar volar la imaginación para salir del aburrimiento cotidiano. Mezclar lo real con lo fantástico es un buen ejercicio para la mente: estimula el cerebro y las neuronas dejan de morirse por falta de uso. Éste es un resultado positivo – creo – de la cuarentena entre marzo y julio de 2020.
Kalela era una mujer joven y fuerte que siempre había destacado por su destreza en los deportes desde niña. Lógico que su papá era fan del superhéroe gringo por excelencia. Pero Kalela tenía un secreto muy bien guardado: era muy inteligente, mucho más que la mayoría de los mortales. Su mejor amigo se había dado cuenta y le decía que su papá le atinó muy bien con el nombre. Y también era astuta.
Cuando se desataron los ataques de los Covidolocos, ella estaba aprendiendo suomi en internet: era un idioma algo extraño pero fascinante. Lo curioso es que suena como de rancho, la entonación de las palabras subía y bajaba. Y ¿para qué tantas diéresis?
Kalela había perdido a sus padres en un accidente vial hacía 5 años y desde entonces había aprendido a sobrevivir sola. En la universidad estaba estudiando, por su cuenta, la relación entre la Medicina, la Genética, la Biología y las Nanociencias. Sólo había un profesor que más o menos le entendía cuando ella relacionaba todas las ciencias que le apasionaban. ¿Podré desarrollar una cura para los Covidolocos? Pensaba. Ellos no son zombies ni aliens, son seres humanos enfermos, son hermanos y amigos desafortunados que están sufriendo. Aparentemente, ella era resistente al virus covidiano y a muchos más. Se quedó pensando que casi nunca se enfermaba y que se curaba muy rápido. ¿No seré extraterrestre? ¿O humalien?
Empezó a estudiarse ella misma en un laboratorio abandonado de la universidad que contaba con el equipo y materiales que necesitaba. Descubrió que, efectivamente, una parte de su ADN no era humano. ¿La estaría protegiendo esa parte de las enfermedades terrícolas? Encontró genes diferentes y se puso a probar su efecto en ratones de laboratorio. Lo malo es que todos se morían pronto y dolorosamente. ¿Qué especie animal aguantará mis genes extraños?
Sus cavilaciones fueron interrumpidas por un covidoloco que había sido su compañero de clase y que estaba enamorado de ella. ¿Por qué es tan fácil que el cerebro humano se afecte negativamente? Ella consiguió atrapar a su amigo y se le ocurrió que podía ser un buen sujeto de prueba. Cuando lo amarró a la mesa de laboratorio, él empezó a berrear como loco desequilibrado e intentó desatarse. Kalela tuvo que inyectarle un sedante fuerte para tranquilizarlo. Decidió dejarlo descansar hasta el día siguiente para empezar sus experimentos.

Cuentista Chido























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