COVID - 19. 23.- Covidolocura.
Serie Cuentos de Cuarentena
Escribir es lo mejor que puedes hacer cuando estás en cuarentena. Dejar volar la imaginación para salir del aburrimiento cotidiano. Mezclar lo real con lo fantástico es un buen ejercicio para la mente: estimula el cerebro y las neuronas dejan de morirse por falta de uso. Éste es un resultado positivo – creo – de la cuarentena entre marzo y agosto de 2020.
23.- Covidolocura.
¿Qu&ea cute; es el cerebro? Es una bola de grasa. La gente necesita comer un poco de aceites y grasas para mantener el cerebro (y para muchas otras funciones). Pero con el cambio en la alimentación propuesto por una parte de la agroindustria gringa en los noventas, se dejó buena parte de las grasas sanas y aumentó el consumo de carbohidratos simples. Y el mundo, pensando que eran resultados científicos correctos, como buen borrego los siguió. Como resultado, en una década aumentó el sobrepeso, la obesidad, la diabetes y así sigue. Pero esto también afectó al cerebro y propició el Alzheimer y las demás enfermedades degenerativas de ese tipo: los cerebros examinados tienen partes sumidas, resecas por falta de grasita.
Con lo fácil que es comer todos los días un poquito de aguacate, nueces, mantequilla y aceite de oliva o de coco, el cuerpo los necesita. Esta situación también afectó el cerebro de la gente actual y propició la aparición de los covidolocos. Eventualmente se demostró que todos los examinados tenían el cerebro chupado: ¡no eran los vampiros, era la falta de grasa!
El cerebro empezó a fallar, a desconectarse de algunas partes del cuerpo y las neuronas se volvieron locas: no descansaban. El mecanismo que les permitía funcionar sólo cuando se necesitaba falló. ¡Qué cosas tan extrañas piensa la gente cuando el cerebro no funciona adecuadamente! ¿En qué mundos de locura se encontraban los enfermos?
¿Por qué el humano tiende casi siempre a la agresión cuando se trastorna? ¿Por qué no simplemente se atacaban los covidolocos entre ellos mismos y ya? Santo remedio. Pero no, les llamaba la atención la gente sana. Los covidolocos se agrupaban y se protegían entre ellos mismos. ¿Cómo se reconocían? ¿Había alguna manera de engañarlos como en los “Usurpadores de cuerpos”?
Supongo que somos parte de un experimento que salió mal, diseñado por no sé quién. O a lo mejor estuvo mal diseñado. Desde hace milenios que la conducta humana no evoluciona: “Nada nos han enseñado los años, siempre caemos en los mismos errores” como decía el gran José Alfredo.
Tal vez la Covidolocura se estaba gestando mucho antes, sin que nos diéramos cuenta: sólo falta leer un poco de los experimentos superlocos que hicieron los gringos, los rusos y los nazis con la gente, originados en cerebros de “científicos”, militares y políticos trastornados con ansias de dominar la conducta humana. Entonces:
¿Cuá ;ndo empezó la Covidolocura?

Cuentista Chido























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