Capital en movimiento, capital de la diversidad
A pesar del encanto que provoca el centralismo económico, político y educativo, es innegable hablar de la grandeza cultural de la Ciudad de México, en donde altos y robustos árboles enmarcan el cuadro al capitalino y embellecen el telón de fondo cubierto de asfalto y concreto.
A lo lejos la faz de la Ciudad de México tiende a verse arisca, poco amigable y hostil, gracias las incontables historias de inseguridad que inundan el aire capitalino. Sin embargo, para los que han vivido la ciudad en los últimos 20 ó 30 años sabrán de la vertiginosa transformación que ha sufrido, apuntalándose como una de las grandes urbes del siglo XXI.
Este nuevo rostro ha sido aprovechado por las inmobiliarias en el DF quienes también han formado parte de la asombrosa transformación, invirtiendo en bellas y eclécticas construcciones que han atraído las miradas de nacionales y extranjeros, quienes llegan en busca que títulos universitarios o experiencias artísticas que incrementen sus portafolios.
En casi todas las calles se respira un agradable ambiente de equidad, tolerancia e inclusión. Diversidad que pinta con diversos colores a los “chilangos” quienes habitan en un mundo de múltiples expresiones arquitectónicas. Ya que la magia ecléctica hace que podamos admirar monumentos coloniales, al lado de neoclásicos y art noveau, o de imponentes edificios porfiristas junto a construcciones modernas o californianas.
Restaurantes, bares, centros de espectáculos, súper vías, mercados de lo posible y de lo imposible, museos, centros arqueológicos, reservas ecológicas, en fin, no cabe duda de que en la ciudad hay mundo interiores por descubrir y gozar. Una muestra de ello lo vivimos día con día en las diversas colonias y barrios que componen la ciudad.
En ellas se encierra esa magia del eclecticismo que hace de la ciudad de México un lugar místico, lleno de sorpresas tanto para sus habitantes como para los turistas que siempre encontraran en las calles y casas un lugar en su corazón. Es por ello que muchas de las colonias están siendo repobladas por una cantidad impresionante de extranjeros y gente que viene del interior de la república, quienes aprovechan las facilidades que el crecimiento económico permite que las inmobiliarias brinden a los nuevos citadinos.






































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