Tengo la extraña convicción, de vivir últimamente sin aire; quizás es la condena temprana a los actos contra la sociedad, pocos hasta ahora.
Efectivamente es una condena, sin razón o con ella, sombría realmente, enigmática, por momentos desairada; una fria y letal condena, justa para mi.
Desde hace varios días acontecidos no puedo dormir, pienso que ya son semanas. Los ácaros de mi litera talvez han agudizado la Rinitis que padezco desde hace algunos meses, o los trastornos alimenticios por una figura deseosa junto con el sedentarismo me han llevado a un impreciso pero insoportable deseo de dormir no cumplido.
De momento, me espanta mi propia sombra, y ese mismo aire que una vez respire me asfixia hasta alcanzar inconciente la averno. Es lentamente suave pero letal, al parecer los esteroides nasales pueden convertirse en cierto punto en un instrumento narcótico de sedición y delirio, aunque difícilmente tendrán la solución a mi insomnio.
Parecen riadas de terror que arremeten sobre el tormentoso momento en que se aísla la realidad y me limita el subconsciente hasta intentar dormir, tiene un sentido critico y desgarrador, que a la mañana siguiente es casi imposible olvidar, tan monstruosamente violento tan hondamente doloroso, que aun realmente dichoso, me perturba.
Luego, son cosas que vuelan sobre mi retina dilatada, y finalmente puedo estar loco, aunque mientras piense ello, sepa que sonrío para evitar su existencia, por que habría de recordarme en cada instante de esa noche que era un absurdo. Aunque solo sepa que estaba a mi lado, aun queriendo ignorarle, respirando profundo, sumiso y abrigado entre mis brazos, cubriéndome precisamente de él, de su voz, de su tacto, de rígidos pero imperceptibles tormentos, claros y sencillamente evidentes, con sus diminutos pero constantes pasos cerca de mi…
Fuente del artículo http://www.articulo.org/autores_perfil.php?autor=235
|
Walter Surmay Bersinger - Valledupar, Colombia
|

Ver perfil
|