Cuando me dejastes te marchantes con mi dignidad a cuestas, con el mas impreciso de los adioses con el sentir mas transverso de tu olvido, fuiste tan vilmente incomprensible, que aun pasando el tiempo, yace en mi la duda de tu abandono, pero es inherente por que hoy llana y explícitamente no significas nada para mi.
Y sabré recordarte, quizás esperar tu regreso, por que cuando el tiempo haya sido completado, vendrás a mi por las migajas de cariño que algún día me distes y te recibiré con la mas grata de las sonrisas, sabiendo que he enterrado a la mas ruin de las desgracias; feliz seré, cuando te vea, mermarte, derrotado a mi pies, arrodillarte sobre mi plenitud, mientras te agradezco tu ausencia, recordaré toda la tristeza y dolor de tu partida, y la multiplicare por todo el tiempo que te fuiste, y entregaré con la mas grande de las dichas, mas acongojada de mis alegrías, todo el peso indolente y frío de mi colosal desprecio, queriendo aun ofensivo y conciente pisotear tus manos y humillar con la fuerza de todo mi odio, la inmundicia y vanidad que aun exista en ti, enterado de que lo poco que encuentre cuando te vuelva a ver de nuevo, será los restos de un ser inerte.
Fuente del artículo http://www.articulo.org/autores_perfil.php?autor=235
|
Walter Surmay Bersinger - Valledupar, Colombia
|

Ver perfil
|