Recordar el Pasado: Imprescindible para ser Feliz
La vida transcurre de modo indetenible. Pasamos por diferentes etapas y vivimos incontables momentos de dicha o de pérdida. Sentimos todo el iris de afectos desde amor, odio, alegría, temor y desengaños. Muchas cosas las hacemos bien y otras muy mal. Actuamos según nuestras ideas a veces y muchas, precisamente hacemos todo lo contrario de lo que profesamos.
Lo que un día fue presente hoy es pasado. Mucha gente pasa tiempo recordándolo. Sufre cuando piensa en todo aquello que hizo y no debió hacer. Se lamenta internamente cuando recuerda todo lo que debió hacer y no hizo, cuando le vienen a la mente todos los errores. Vive desdicha al rememorar los momentos, los lugares y las personas especiales que ya no están y nunca volverán.
El recuerdo del pasado se vuelve así en una fuente de malestar. Aparentemente de él surgen el remordimiento y la añoranza. Es evidente que de esa realidad es que ha surgido la idea de que el pasado no debe recordarse. Muchos creen tal vez que es la única manera de encontrar paz en este mundo. O sea, enterrar el pasado aparentemente resolvería toda esa nube de malestar y arrepentimiento inútil.
Después de todo, nadie tiene ninguna duda de que lo pasado es inmodificable. Nadie puede cambiar lo que ya es pretérito. Y quienes sufren lamentándose de sus errores y de lo que solo existe en su pasado viven un tormento sin igual. Al parecer lo único que resta es la resignación, o como algunos creen: el enterramiento del pasado.
Pero eso está muy lejos de la verdad. Olvidar el pasado es en primer lugar un imposible si se goza de buena salud mental. Algunos sufrirán más tratando de alcanzar ese imposible que con los recuerdos desafortunados.
En verdad el problema no está en el pasado en sí, sino en la manera en que se pretende recordar. Una actitud saludable hacia nuestro pasado comprende el repaso de los errores cometidos. Pero no para lamentarse de ellos, todo lo contrario: son una fuente útil de información sobre lo que no debemos repetir en nuestro presente. Con gran frecuencia es difícil eliminar determinadas conductas si antes no nos llevan a cometer un error.
Repito: el pasado es una fuente inestimable de errores. Necesitamos recordarlos lo mejor posible para evitar volver a ellos.
Indudablemente tu pasado no está solo lleno de errores. También hiciste bien muchísimas cosas. Puede demostrarse incluso que tus aciertos fueron superiores a los fracasos. Y es en esos aciertos donde tienes la segunda gran fuente de información. Gracias a recordar el pasado te ahorrarás gran cantidad de tiempo buscando soluciones. No solamente recordarás lo que definitivamente no funciona, también tendrás en tu poder lo que sabes que sí constituye una solución.
Recordar el pasado no solamente tiene un valor práctico inestimable. También nos proporciona dicha al recordar los acontecimientos afortunados de nuestra vida. Esos acontecimientos nos vienen a la mente y hasta podemos sentir orgullo de haberlos vivido. Nos complace muchísimo contarlos a otras personas, algunas de las cuales pueden divertirse y entretenerse con esas historias. Otros incluso compartirán nuestro entusiasmo al recordarlas porque las vivieron junto con nosotros.
Y qué decir de esas épocas de aprietos, esas en que no la pasamos nada bien. ¿Olvidarlas? ¡No! Si lo hacemos no seremos totalmente conscientes del valor que tiene todo lo bueno que disfrutamos en el presente. Tampoco podremos sentir el agradable consuelo de haber por fin salido de esos periodos molestos de nuestra vida. Recordarlos en cambio, nos permite suspirar de satisfacción y alivio. Nos permite exhibir nuestro triunfo sobre los acontecimientos adversos de nuestra vida pasada. Ahora podemos reír y disfrutar recordando esos malos momentos que nunca volverán.
Recordar el pasado nos permite además tener noción del tiempo. Disfrutar del paso del tiempo es imposible si no tenemos recuerdos. Un resultado típico de la amnesia es que a los pacientes les parece que su vida se les escapa a la velocidad de la luz. Exacto, sienten que los años pasan enteros de golpe como si fueran días. La vida se les escapa dolorosamente sin que puedan vivirla.
Muy triste en verdad no poder recordar el pasado. Sin poder hacerlo es muy difícil ser felices.
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Alejandro Capdevila





































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