Guía práctica para adquirir un perro como mascota
Guía práctica para adquirir un perro como mascota
El perro, desde épocas lejanas, siempre ha sido un fiel compañero del hombre, en un primer momento debido a su utilidad práctica: pastoreo, guardia, caza.... Posteriormente cobraría fuerza la idea de considerarlo como la mascota predilecta por excelencia, hasta el punto de fortalecer considerablemente los lazos de unión entre humano y cánido, precisamente por el afecto íntimo que se genera tras la convivencia con el citado animal. Es obvio que los lazos de unión con nuestra mascota acaba jugando un papel importante en el ámbito familiar. Por esa razón, si hemos decidido adoptar un perro como animal doméstico, esta guía nos servirá de asesoramiento para no incurrir en los errores más frecuentes que se comenten en el momento de la adopción del can.
I.- Un miembro más en el hogar familiar
La media que suele durar un perro oscila entorno a los 15 años, es un ser vivo que requerirá de cuidados diarios, por eso la elección ha de ser segura y seria. Tendremos que plantearnos los necesidades que el perrito requerirá diariamente: paseos, su higiene, visita veterinaria o su alimentación. Es obvio que será preciso destinar un nueva partida presupuestaria para satisfacer las necesidades del animal.
Toda la familia ha de estar de acuerdo con la adopción, de esa manera evitaremos disputas familiares y será más positivo la colaboración en cuanto el reparto de tareas que conllevará el nuevo miembro del hogar familiar; además, nos cercioraremos de que ningún familiar padezca algún tipo de alergia que le impida vivir con la futura mascota.
El tamaño del perro es una cuestión importante a sopesar, ya que si vivimos en un piso, lo ideal es adquirir un ejemplar de talla pequeña, que sin duda se adaptará mejor al requerir de menos espacio para ejercitarse; no obstante, si habitamos en una vivienda espaciosa, podremos permitirnos adquirir un cánido de mayor envergadura.
No olvidar las dificultades que puede acarrear el mantenimiento del perro, por ejemplo, los de pelo largo precisarán de cepillados regulares a diferencia de los que posean un manto corto. Actualmente están en auge las mascotas carentes de pelo, como el perro sin pelo del Perú o el chihuahua hairless; son más limpias y su mantenimiento no es tan complicado como muchas personas piensan.
II.- Perro cachorro o adulto. El sexo
Sin duda un cachorro se adaptará mejor a su nuevo entorno y fortalecerá los lazos afectivos con su propietario. Aunque también es una buena opción acoger perros adultos socializados y con buen carácter, sobre todo si disponemos de poco tiempo para la educación de un cachorro.
La elección del sexo es importante, téngase en cuenta que si elegimos un macho no tendremos el problema de camadas inesperadas, no obstante, tienden a marcar y pueden propiciar peleas con su congéneres; los expertos mantienen que las hembras son más sociables, asimilan mejor el aprendizaje y son menos agresivas que los machos.
En todo caso, la esterilización es beneficiosa, evitará problemas de comportamiento y sin duda aumentaremos la calidad de vida de nuestro cánido.
III.- Perro de raza o mestizo
El perro de raza adquirido en un criadero de reconocido prestigio tiene la ventaja de poder conocerse los ancestros del animal, con lo que sabremos el futuro carácter que tendrá nuestro cachorro, contará con buena salud y se nos facilitará su árbol genealógico o pedigree que garantiza la pureza del animal. La dificultad que radica adquirir este tipo de perros, es el elevado coste que hay que pagar por su compra, aunque a largo plazo es de agradecer si queremos un animal libre de enfermedades patológicas.
Un perro mestizo se puede conseguir relativamente fácil y sin contraprestación alguna en portales sobre anuncios clasificados, albergues de adopción, algún conocido... Cuenta con la ventaja de que nos ahorraremos el coste de su adquisición y sin duda no le faltará el cariño y apego que merece una vez instalado en su nueva morada.






































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