Cómo evitar el daño por calor en el cabello
Muchas mujeres acostumbran a utilizar una amplia variedad de herramientas para estilizar su cabello. Las planchas, los rizadores, incluso los secadores son aparatos que pueden ayudarlas a cambiar su imagen y darle a su cabello el estilo que más les agrade. Sin embargo, los instrumentos que utilizan calor para moldear el cabello representan un riesgo a largo plazo para su imagen y su salud si no se emplean adecuadamente. Aquí se presentan algunas recomendaciones para evitar y corregir el daño por calor en el cabello.
Lo primero que debe considerarse antes de emplear planchas o rizadores es el volumen que presenta el cabello. Si es muy delgado, entonces es más susceptible al daño por calor y estos instrumentos deberían evitarse o configurarse a bajas temperaturas. Incluso si se dispone de un cabello voluminoso, es importante evitar temperaturas muy altas.
La selección de estos artículos para estilizar cabello también debe ser una decisión bien pensada. Es importante adquirir instrumentos de buena calidad para evitar resultados adversos durante su uso. Sin la necesidad de recurrir a productos extremadamente caros, sí es necesaria una pequeña inversión por el bien de la salud capilar.
El mejor método para secar el cabello es por medio de toallas. El calor de los secadores puede ser suficiente para producir perjuicios difíciles de reparar. Si su empleo es indispensable, es una buena idea secarse por secciones, evitando pasar el secador una y otra vez sobre el mismo lugar. Además, calentar demasiado el cabello cuando se encuentra mojado produce también daños por el vapor.
Algunos acondicionadores y productos para el cabello pueden protegerlo del daño por calor. Muchos de ellos emplean silicona como ingrediente activo para recubrir las fibras capilares como una capa protectora. Estos productos pueden aplicarse antes de tratarse el cabello con instrumentos de calor para prevenir sus dañinos efectos.
Cuando no se siguen estas recomendaciones, la textura y la fortaleza del cabello puede deteriorarse severamente, empezando a romperse con facilidad y manteniendo una textura y apariencia parecida a la de la paja. Las puntas del cabello también pueden empezar a separarse, provocando la necesidad de recortarlo.
Antes de que el daño sea demasiado grave, existen algunos tratamientos para devolver la suavidad y humectación a los filamentos capilares. El primer paso, por supuesto, consiste en dejar de emplear artículos que generen calor, hasta que el deterioro haya sido reparado. Algunos acondicionadores pueden emplearse para arreglar estos daños, siendo muy recomendables los tratamientos caseros con aceites y sustancias humectantes. Una mezcla rica en proteínas proveerá al cabello de mayor fuerza y volumen. Estos tratamientos son una buena recomendación también para efectuarse antes de estilizar el cabello, como una medida preventiva.
El cabello es también una parte del cuerpo, y como tal es importante cuidarlo. El hecho de que no tenga la capacidad de sentir, no significa que no sufra daños con el calor; la realidad es que puede quemarse tanto como la piel. No existe mejor medida preventiva para evitar el daño por calor en el cabello que estilizarlo sin emplear planchas ni rizadores pero, si es necesario, al menos debería considerarse minimizar su uso.

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