Calor
Cuando el último de los que habían presenciado su espectáculo, cada vez menos por cierto, se había marchado, el viejo titiritero, apagó las luces, recogió sus marionetas, y volvió a sus recuerdos.-
Casi era inexplicable para él, que aquellas figuras a la que daba vida, después de tanto tiempo, habían comenzado a decir palabras que el no decía, o creía no decir.-
Quizás........pero no determinaba con certeza desde cuando había dejado de dominar los sutiles movimientos de sus títeres, para pasar a ser él el manejado, pero casi estaba seguro, que coincidía con el momento en que comenzó a sentirse rodeado de ese frío, y hoy era tanto...........
Miró los pocos leños en el hogar, y tomo una decisión, buscó el recipiente con combustible, arrojó los muñecos al hogar, y luego de rociarlos, dejó caer el recipiente al piso.-
Se sentó en su viejo sillón, encendió un cigarrillo, y mientras arrojaba la cerilla al hogar, cerró los ojos, había decidido a partir de ese momento recorrer el camino de los recuerdos, y sin juzgar, revivir sus aciertos y errores, como si pusiera la vida en una sensible balanza, como casi todos los seres humanos en algún momento de su vida hemos hecho o haremos.-
Acaso pensaba en la niñez, o en su juventud, ............quizás, las imágenes nunca son claras, sino un gran amasijo de vida.-
Qué extraño y recóndito lugar de nuestro cerebro se pone en actividad en momentos así?..........
.............Y el hombre niño dejó paso al hombre viejo, y con el derecho de la edad tomó esa decisión, quizás por que pocas veces lo había echo, por ignorancia o cobardía.........
............Nunca más pensaría en eso, para qué?, si nada cambiaría ..................
............Si algo había aprendido, es que es tan difícil cambiar el rumbo de uno mismo, como poder cambiar al mundo?.................
............Así envuelto en un torbellino de pensamientos, en su viejo y compañero sillón, llevó otro cigarrillo a sus labios, pero esta vez no lo encendió, solo dejó que sintieran su presencia, porque sabía que pronto, muy pronto, lo envolvería la deseada sensación de calor.-
Autor: Victor Iglesias Gois
ABIMIS@terra.es






































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