Educación por competencias
Llamamos “competencia” a la forma en la que una persona utiliza todos sus recursos personales para resolver de forma efectiva una tarea en un contexto determinado. Así, una competencia sería por ejemplo, saber solicitar información por teléfono.
Las competencias que ha seleccionado la UNESCO y el MEC en España para ser adquiridas por todos los alumnos se consideran básicas porque se consideran imprescindibles para llevar una vida plena, según tres criterios específicos:
- deben estar al alcance de todos;
- son comunes a muchos ámbitos de la vida; y
- son útiles para seguir aprendiendo.
Así, siguiendo con el ejemplo, se puede solicitar información por teléfono para saber la hora, para concertar una cita con el médico o para pedir que acuda el servicio de urgencias. Éstas son acciones que cumplen los tres criterios mencionados.
Características de las Competencias básicas
- Permiten la aplicación de los conocimientos a situaciones de la vida profesional y personal.
- Permiten integrar y relacionar los aprendizajes con distintos tipos de contenidos para aplicarlos en diversos contextos.
- Deben ser aprendidas, actualizadas y estar disponibles a lo largo de toda la vida.
- Todas las personas las precisan para su realización personal, la inclusión social, la ciudadanía activa y el acceso al empleo.
Descripción de cada una de las competencias.
1. Competencia en comunicación lingüística.
Esta competencia va más allá de la utilización del lenguaje como instrumento de comunicación oral y escrita, para referirse al lenguaje como medio de aprendizaje y de regulación de conductas y emociones. Si trasladamos esta competencia al ámbito del aprendizaje de idiomas, también implicará una actitud de apertura intercultural.
Poseer un nivel aceptable de competencia en comunicación lingüística implica ser capaz de relacionarse con los demás de forma asertiva y convivir de forma armónica.
Un ejemplo de esta competencia puede ser la lectura crítica del periódico.
2. Competencia matemática.
Se refiere a la habilidad para utilizar el lenguaje e inteligencia lógico-matemática para comunicarse e interpretar informaciones y para resolver problemas de la vida diaria en los ámbitos personal, profesional y social.
Por ejemplo, para decidirse entre dos ofertas diferentes de un mismo producto es necesario poner en práctica esta competencia.
3. Competencia en el conocimiento y la interacción con el mundo físico.
Significa ser capaz de interactuar con el mundo físico circundante, comprender los sucesos que en él suceden y poder predecir sus consecuencias, así como poseer habilidades para preservar las condiciones de vida de todos los seres vivos del planeta. Reciclar de forma selectiva es una situación en la que queda patente el uso de esta competencia.
4. Tratamiento de la información y competencia digital.
Se trata de la capacidad de buscar, obtener, procesar y comunicar la información y transformarla en conocimiento; utilizando las tecnologías de la información y comunicación. Para que los jóvenes desarrollen de forma efectiva esta competencia deben tratar de dejar el “corto y pego” atrás para construir sus propios aprendizajes a partir de la información que encuentran en la red.
5. Competencia social y ciudadana.
El que posee esta competencia es capaz de ejercer la ciudadanía democrática. Las personas que la desarrollen empatizarán con los demás con facilidad, serán tolerantes y respetarán las características de todos los pueblos y culturas. Un ejemplo de esta competencia puede ser demostrar autocontrol ante una acusación infundada y ser capaz de razonar con el acusador.
6. Competencia cultural y artística.
Significa tener la capacidad de apreciar, comprender, disfrutar y valorar de forma crítica cualquier manifestación cultural y artística. El que posee esta competencia es capaz de apreciar tanto la maestría de Gaudí como una obra de teatro de la Compañía de teatro Yeses, formada íntegramente por presas de un centro penitenciario de Madrid.
7. Competencia para aprender a aprender.
Supone ser capaz de utilizar la reflexión para desarrollar una consciencia de la forma en la que se aprende (metacognición), adquirir destrezas para mejorarla y ser capaz de evaluarla. El que posee esta competencia es capaz de aprender de los errores cometidos como estudiante en el pasado para no repetirlos en futuras situaciones de aprendizaje.
8. Autonomía e iniciativa personal.
Se refiere a adquirir habilidades personales para tomar decisiones de forma responsable, autónoma y creativa, disponer de un nivel adecuado de autoestima y autocompetencia y poseer capacidad de liderazgo. Un ejemplo de esta competencia es el ser capaz de poner una hoja de reclamaciones en la Oficina del Consumidor.
En conclusión, se puede decir que la educación por competencias no busca más que facilitar la vida del ciudadano del mañana, tanto a nivel personal, como social y profesional. El cambio que deben experimentar las instituciones educativas, sociales y familiares para ayudar a desarrollarlas es importante y el proyecto es ambicioso, pero es necesario por lo menos intentarlo.

Jenny Guerra Hernández – www.AprendeFacilmente.com es la creadora del sistema de psicopedagogía creativa y coordinadora del equipo de Fácilmente.





































Registro automático