¿El mejor negocio?
Con orgullo, un lunes por la mañana, con signos de deterioro en su salud, un hombre cuenta que el fin de semana "se la pegó", refiriéndose a que estuvo tomando alcohol por varias horas y en grandes cantidades. Para su entender y el de los que lo escuchan, este acto significa hombría, poder, capacidad económica y prestigio. Demuestra pobreza e insignificancia, quien no pueda hacerlo cuando la ocasión lo amerite o simplemente porque hubo ganas de hacerlo.
Quizá en su casa no haya recursos para la buena alimentación de los niños que están en crecimiento y que necesitan como mínimo una dieta balanceada a base de carne, leche, queso, huevos, granos, frutas y verduras, entre otros, pero si hay para "pegárselo". Quizá no hubo para cubrir las necesidades básicas de vivienda, vestido, servicios públicos, salud y educación, pero sí hay para "pegárselo", porque el vecino, o el otro lo hace, y él no va a ser menos que los demás.
En todas las reuniones, ya sea para festejar la vida o celebrar la muerte, no puede faltar el ron en abundancia. Muchas veces se deja de hacer un bautizo o un cumpleaños de un niño pequeño, porque la situación no está para comprar la cantidad de alcohol que se necesita para quedar bien ante la sociedad, siendo que el niño sería más feliz compartiendo una torta y juegos con sus amiguitos, antes que ver a sus familiares en estado de embriaguez, sin prestarle atención y quizá terminando la fiesta en peleas, por las consecuencias de beber tanto.
Para tener una vida social activa, se debe "saber beber", aguantar el ritmo acelerado en que sirven el trago, sin dar muestras de que el químico está haciendo estragos en el cuerpo y especialmente en el cerebro, al que llega a dañar sus células (neuronas), que son las únicas que no se reproducen. Muchas relaciones, favores, acuerdos, puestos laborales, recomendaciones, etc., se consiguen al calor de unos tragos. Eso no fuera problema si se consumiera moderadamente, con limitaciones, sabiendo que los excesos, de cualquier índole, son malos, pero esto no se tiene en cuanta, porque el que se va temprano o se niega a seguir el ritmo de los demás, es discriminado.
Debido a esta conducta generalizada, se puede decir que vender licor sería el mejor negocio legal que existe, ya que tiene una gran demanda que está por encima de las necesidades básicas, pero se debe reflexionar si es un buen negocio para una sociedad que no avanza ni se desarrolla adecuadamente por ese consumo desmedido.
Silvia Atrio
Administrador de Empresas, Docente

Silvia Atrio





































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