La ranchería wayü, ejemplo fiel de eficiencia energética (segunda parte)
Las hojas al viento y las ramas al horno
El carbón vegetal es uno de los mejores amigos en la cocina de los wayüu. Su gastronomía no fuera la misma si utilizaran la misma estufa de los “alijuna” (así nos dicen a quienes no pertenecemos a su pueblo, pues el “frichi” y el chivo basado adquieren una sazón especial cuando son preparados en el fogón como al fuego incandescente producido por el carbón.
Para elaborar el carbón la familia cuenta con un horno hecho expresamente para ese fin. Sus abuelos le enseñaron que el mejor carbón se logra utilizando la madera del trupillo, un árbol que ha sido como su Hermano y, que junto al cardón, lo ha acompañado a lo largo de todas las épocas. Los ancianos guardaban a su vez en la memoria una enseñanza valiosa: el árbol no puede cortarse y, de ser posible, tampoco las ramas, pues a un amigo no se le hace daño y se puede convivir con él por siempre en una relación feliz y armónica.
Por eso, una de las actividades diarias es la de recoger ramas secas en la ranchería y sus alrededores y sólo si éstas no alcanzan se procederá a cortar las ramas secas de y viejas. Lo que no se hará nunca será sacrificar el árbol que provee sombra, compañía y alimento para los burros y los chivos.
Con esta costumbre sana, propia del desarrollo sustentable enseñado en las aulas de las más prestigiosas universidades, el pueblo wayüu logra tener prácticamente intacto el bosque el cual en vez de retroceder, crece, gracias a una alianza tácita con el burro y el chivo los cuales provee de alimento a cambio de que estos rieguen su semilla a lo largo y ancho de la península.
La brisa, acondicionador de aire gratuito
En la cultura wayüu todo tiene un significado y cada cosa una explicación. La vivienda por ejemplo, está hecha con unos materiales y en una ubicación tal que parece diseñada por arquitectos especializados en aprovechamiento de los factores climáticos. Los materiales empleados, la palma y el yotojoro, propician el clima fresco en las habitaciones.
Pero hay un elemento adicional: las casas, en su mayorías tienen pocas paredes o ninguna, de manera que la brisa llega hasta cada rincón, recorre la estancia, acaricia el rostro de los niños, ayuda a encender el fogón en la cocina o el patio, refresca el cuerpo de quienes trabajan bajo el inclemente sol y se va presurosa en busca de otros lugares a donde llevar su sonido inconfundible, su aroma a tarde tranquila y su poder para refrescar los lugares a donde es convocada o a donde llega aún sin que se le llame.
Cuando el wayüu se traslada a la gran ciudad extraña su paisaje, su aroma de campo, pero sobre todo sus mañanas tibias y sus tardes frescas, su chinchorro acogedor y una amiga que deambula por los confines de la tierra en un viaje alegre en que seduce a las flores y hace coro con el cardenal guajiro en el concierto sublime de la naturaleza.
Alejandro Rutto Martínez es un prestigioso periodista y escritor colombiano, vinculado como docente a varias universidades colombianas. Es autor de cuatro libros y coautor de otros tres en los que se aborda el tema del liderazgo, la ética y el Desarrollo Humano. Con frecuencia es invitado como conferencista a congresos, foros y otros eventos académicos. Póngase en contacto con él a través del corrreo alejandrorutto@gmail.com o llámelo al celular 300 8055526. Visite su página www.maicaoaldia.blogspot.com

Lo bueno que vaya a hacer hoy, hágalo bien, por usted, por su familia y por su país. ¿Ya leíste Maicao al Día?





































Registro automático