Aprender haciendo: la base en la que se sustenta el aprendizaje significativo
Autores como Ausubel y Bruner, padres de conceptos tan famosos como aprendizaje constructivo o modelado, afirmaron que el aprendizaje más adecuado no es aquel donde lo que debe ser aprendido se presenta en su forma final, sino aquel en que debe ser descubierto por el que aprende.
A diferencia del modelo tradicional de enseñanza que se emplea hoy en el sistema educativo tradicional, donde el profesor es el poseedor del conocimiento y se ocupa de transmitirlo de distintas maneras según su criterio, la teoría del Learning by Doing pone el énfasis en las acciones que desempeña el alumno cuando aprende.
Esta metodología, busca una restauración del orden pedagógico natural donde los aspectos prácticos se combinan equilibradamente con lo teórico, y donde los conocimientos de las diversas disciplinas están íntimamente conectados tal como ocurre en la vida real.
Así, por ejemplo, aprender a cortar el pelo puede parecer una actividad simple, pero en realidad implica integrar conceptos relacionados con la matemática y el arte, como la simetría (competencia matemática y cultural y artística), autorregular el proceso de corte y aportar un estilo propio (competencia y autonomía personal) y consultar al cliente acerca de sus pareceres con respecto al corte para ajustarse a sus necesidades (competencia social y ciudadana).
Roger Schank, máximo exponente actual de esta forma de enseñanza, afirma que para que el aprendizaje del alumno sea significativo debemos colocarlo en situaciones o experiencias de aprendizaje que pueden ser tanto reales, como hacer la compra, como simuladas, como un videojuego en el que el alumno tenga que llevar una empresa, lidiar con los clientes, los bancos o los proveedores, realizar inventarios o un balance.
Cómo enseñar utilizando esta metodología
Según Roberto Carballo, profesor de la Universidad Complutense de Madrid, el proceso de aprender haciendo implica tres elementos fundamentales:
Tirarse a la piscina, es decir, pasar a la acción. Utilizando un flotador, es decir, un método. Acompañarse de un monitor, que supervisa tus progresos.De esta forma, los alumnos se enfrentarán a situaciones reales o simuladas que deberán afrontar poniendo en práctica todos los saberes que han adquirido hasta el momento, pero también preguntando a otras personas, investigando en Internet, consultando bibliografía, etc. En este tipo de aprendizaje cualquier acción que desempeñe el alumno es válida si conduce al aprendizaje significativo, por lo que está muy relacionado con el concepto de la educación basada en competencias.
Algunas de las orientaciones que Carballo ofrece a los profesores en su web son:
Diseñar el espacio de trabajo para que los alumnos lo descubran mientras aprenden. Darle el protagonismo tanto al alumno, como al grupo-aula. Plantear actividades basadas en la experiencia. Asumir como docentes el rol de consultor experto, al que los alumnos se pueden dirigir si lo necesitan o lo creen oportuno.Sin embargo, en este tema hay mucho que investigar todavía y será precisamente de estas investigaciones de donde surgirá una metodología que el profesorado pueda utilizar en el aula. Además, actualmente existe un problema añadido y es la brecha digital que existe entre la mayoría de los docentes, incluso los defensores a ultranza del “learning by doing” y sus alumnos nativos digitales; por lo que la formación del profesorado en las tecnologías educativas se hace más necesaria que nunca.

Jenny Guerra Hernández – www.AprendeFacilmente.com es la creadora del sistema de psicopedagogía creativa y coordinadora del equipo de Fácilmente.





































Registro automático