Politiquería y eficiencia
Existen regiones subdesarrolladas donde muchos de los cargos públicos aún son otorgados sin un concurso de méritos previo. Aún así creo que una región puede sobrevivir y desarrollarse a pesar de los manejos politiqueros de sus líderes, solo si en ello va incluido un compromiso de eficiencia de parte de los beneficiarios de esos cargos adjudicados a dedo. La política es algo inherente al ser humano y no se puede dejar de lado pensando que es asunto de otros. Pero si los favores políticos se dan con condiciones, con advertencias de que se espera un buen trabajo, honesto y eficiente para poder continuar en el cargo otorgado, se evitarían muchos retrasos en el desarrollo tan anhelado por esos pueblos.
Hay regiones en las que los procesos de mejoramiento se traban porque los cargos de liderazgo están ocupados por personas que no tienen las aptitudes para ejecutarlos y poco hacen por prepararse ante los nuevos retos que enfrentan, porque están seguros de que una llamada al amigo político que le debe “votos”, lo salvará de cualquier inconveniente que se le presente por su actitud displicente. Esa persona inepta pero con mucha “inteligencia politiquera”, es un elemento muy importante para los políticos inescrupulosos que solo ven en la política un “buen negocio privado”.
Mientras tanto, personas muy bien preparadas, con una actitud abierta ha nuevos conocimientos y con vocación de servicio, son desplazadas o no aceptadas en puestos estratégicos, por no tener buenas relaciones políticas con el gobierno de turno. Esto disminuye las posibilidades de progreso de un pueblo que, ignorante de los resultados que generan estas prácticas, se conforman con las migajas que les ofrecen para su mejoramiento como comunidad, mientras que reciban un buen beneficio personal en forma de empleos, subsidios o prebendas prometidos.
Además, estas prácticas van desestimulando la preparación intelectual de las personas, la investigación, la ciencia y tecnología, porque no tiene sentido esforzarse, si en muchos casos no será necesario pasar por rigurosos concursos de competencias, sino que bastará trabajar con un amigo o familiar político, para asegurar un cargo, por lo menos por un tiempo.
Es inevitable que personas con autoridad en empresas tanto públicas como privadas, propendan por favorecer al familiar o al amigo cuando se trate de dar una oportunidad laboral, y de hecho existen excepciones en las que buenos profesionales y excelentes seres humanos llegan a ocupar cargos con ayuda política y desarrolla una buena gestión, pero si se buscan buenos resultados a largo plazo para todos, se debe exigir calidad y preparación, mediante controles al desempeño de los beneficiarios de las prácticas politiqueras.

Silvia Atrio





































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