No a la baja
Como viene siendo normal en la casta política, contemplamos como van transgrediendo el lenguaje por aquello de que "a río revuelto ganancia de pescadores" y así, se ha podido apreciar como una joven y débil democracia se convertía en una partidocracia, pero de caras a la galería seguía haciéndose pasar por una democracia y si me apuran (y por favor no se rían) también se hace pasar a este hermoso país como ejemplo de un estado de derecho.
De ahí que se me ha ocurrido ponerme en contacto con algún que otro político y que me explicara sus resistencias, peros, dimes y habladurías.
Al parecer cuando he intentado profundizar sobre como se forman las cúpulas de los partidos se me ha pasado por la mente y quisiera estar equivocado, de que los políticos son los primeros en no creer que puedan funcionar bien los planteamientos primitivos de una democracia. ¡Si! Eso de salir al ruedo, de soltar un discurso, de entablar un debate, de convencer o ser convencido y de marcar un camino entre todos los que se han considerado lo suficientemente ilustrados, documentados y experimentados para exponer sus criterios... Y posteriormente recibir a través de unos votos el respaldo del ciudadano.
De ahí que lo del sufragio universal, referéndum, elecciones generales, los congresos de los partidos políticos, sean unas de tantas palabras cuyos significados se quedan diezmados por participaciones irresponsables, sin criterio, sin análisis en profundidad y que tanto a la larga como a la corta constaten esa base quebrada que soporta el aparente sistema democrático.
De hecho, no es menos cierto, que el uso de las técnicas de marketing publicitario dirigidas a un consumo irreflexivo, sean las que mejores resultados dan en la practica, a parte de ser las más efectivas a la hora de encontrar a un político para dirigir al país y quizás por eso el control de los medios de comunicación son tan apreciados en el mundo de la política...
Lemas que alimentan el sentimiento del pueblo engañado como: "el pueblo es sabio", "el pueblo sabe lo que quiere" "la mayoría no se equivoca" "el voto es..." no aguanta ningún estudio seudo científico que se precie, por eso constato una vez más que el pueblo esta engañado y un análisis en profundidad sobre los procesos de elección de nuestros representantes, no se aguanta por ningún lado, si quieren hacerse pasar por unos verdaderos representantes.
Ante estas realidades la casta política desconectadas de sus bases, (estamos en una partidocracia) recurre a las estadísticas para cubrir sus necesidades de información, siendo éstas las herramientas mas preciadas, pues se utilizan para intentar permanecer en su puesto de trabajo y marcar el camino de sus actuaciones.
Pero en el fondo, las estadísticas tan solo reflejan los cambiantes estados de animo que el ciudadano tiene en un cierto momento, tras recibir el machacón y repetitivo mensaje (marketing) que utilizan los diversos medios de comunicación (difundiendo opinión).
Así pues, la limpieza del lenguaje, y el camino hacia una democratización de la partidocracia, no se consiguen dándose de baja los ciudadanos que horrorizados, cansados, desalentados, etc. se dan cuenta de semejante farsa.

Jaume Canals





































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