Relaciones Patológicas
Son muchas las parejas que se encuentran envueltas en relaciones enfermizas, adictivas y destructivas, pero que no se esfuerzan por cambiarlas simplemente porque no se dan cuenta de que incurrieron en este tipo de vínculo. Estas parejas son fáciles de detectar, basta tenerlas unos minutos delante para darse cuenta de que no son un par más.
La desdicha o infelicidad es el ingrediente principal de este vínculo que básicamente se construye con la obsesión de uno por el otro y la necesidad de tener el 100% de la atención de esa persona durante las 24 horas del día, coartando su libertad y sus formas personales de expresión, hasta el punto de que no pueda vivir en absoluto a su manera.
Las relaciones enfermizas se pueden tornar tan adictivas y obsesivas al punto de representar un peligro para los integrantes de la pareja.
La violencia psicológica, y muchas otras veces física, está presente en este tipo de relaciones. La pareja critica las actitudes del otro todo el tiempo, y el otro soporta esas humillaciones y malos tratos. Por su parte, cuando uno de los dos intenta tener una actitud positiva el otro la boicotea. Las fuertes peleas son continuadas algunas veces por juramentos exagerados y reconciliaciones apasionadas en las cuales la herramienta pacificadora suele ser el sexo.
¿Se trata de un nudo firme? Cada vez que alguien, ajeno a la pareja, sugiere que sería bueno que terminen con esa relación que tan mal les hace a los dos, las personas que integran este vínculo despliegan una larga lista de porqués, que supuestamente les impiden romper con su pareja. Así, deciden continuar viviendo en esa vida de humillaciones, exigencias y tedio, ausente de todo tipo de respeto e inclusive de cualquier forma de amor.
La dominación y la necesidad de que el otro siga al pie de la letra los proyectos individuales del otro integrante de la pareja, sea como sea, son los ingredientes de este coctel explosivo. Lo que piensa el otro no importa y cuanto menos se parezca a “esa” persona que quieren que sea, más sufrirá.
El problema se da cuando esta lucha de posiciones se traspasa a un plano de la vida o la muerte, algo así como: “no vivirás conmigo, no vivirás sin mí, pero no sé cómo vivir sin ti”. Así se dan muchos casos de asesinatos a sangre fría con posteriores suicidios, otros que matan a sus parejas y terminan internados en un hospital psiquiátrico, etc.
Fuente: http://www.tuguiasexual.com/relaciones-patologicas.html

Lic. Cristina Vargas http://www.terapia-fisica.com





































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