Más Vale Bueno Por Conocer Que Malo Conocido
Me quedo con este giro "más vale bueno por conocer que malo conocido". El refrán original tiene un espíritu conformista referente a la tolerancia y sufrimiento en las adversidades o en este caso las maldades. Apela por la prudencia y por la cautela, renegando del riesgo. Algo contrario al espíritu aventurero o emprendedor con el que buscamos impregnar nuestras vestimentas. Decir “más vale malo conocido que bueno por conocer” incita a paralizarnos y resignarnos ante el deficit de calidad de aquello que se tiene. El sentido está en el “tener” y ahí acaba. Bien podría traducirse en “ más vale tener malo que no tener nada”. Una muestra de la efectividad con la que el consumismo se ha introducido en todos los parámetros de nuestra vida. No tener es la peor pesadilla del hombre actual. Lanzarse a lo desconocido es correr un riesgo. Quedar expuesto a perderse, es decir, a dejar de tener y no hallar. Miedo a la sensación de vacio, que nos acaba convirtiendo en presas de nuestras propias excusas, justificaciones, pretextos con los que taparlo. Como si en ese camino hacia lo desconocido no tuvéramos control ni decisión.
En las tierras de nuestro interior infinito, tenemos: el poder real, el auténtico control, la seguridad de su eternidad, y la tranquilidad de que ,sean cual sean las circunstancias, es una tierra que nunca nos será arrebatada.
Uno olvida esto y cae en una autoanulación de competencias, una caza de culpables y un propio nombramiento de uno como ser padeciente. Para una sociedad acostumbrada a la sustitución, enfrentarse a la ausencia de alternativa conocida es acorralarse entre la espada y la pared. La elección está sobre la mesa: o lo malo conocido o lo bueno por conocer; o victima padeciente o buscador de buena ventura. Resistirse al cambio no libra de sufrir la insatisfacción de lo conocido. Teilhard de Chardin consideraba que todo crecimiento conlleva un sufrimiento ya que supone pasar de un estado a otro. Implica desechar esa seguridad de los antiguos esquemas para poder dar cabida a otros comportamientos nuevos. Siendo una sociedad recolectora y coleccionista, difícil nos resulta adquirir una actitud totalmente contraria. En ello radica la victoria, en nuestra capacidad de adaptarnos. Charles Darwin mencionó
No es el más fuerte de las especies el que sobrevive, tampoco es el más inteligente. Es aquel que es más adaptable al cambio.
Esta es una época en la que se descubrirán: claros inconformistas y conformistas, claros optimistas y pesimistas, claras víctimas y guerreros, claros realistas e ilusionistas, claros ganadores y perdedores.
Un momento de claridad en el que dar más valor a lo bueno por conocer. Los impactos de nuestra vida no cambian a las personas, las muestran como son. Es tiempo de saltar; a un ya nuevo mundo confiando en nuestras capacidades y no temiendo la falta de red de seguridad.
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