26.- Fueron los AntiAfecto.
26.- Fueron los AntiAfecto
Serie Cuentos de Cuarentena
¿Cómo evitar que la gente sea tan afectuosa? ¿Por qué se saludan con manos, besos y abrazos? ¿No tienen otra cosa qué hacer?
Así cavilaba la persona más amargada del mundo. Día tras día pensando cómo hacerle para que la gente no se acercara tanto. A él nadie lo saludaba, lo besaba ni lo abrazaba…y eso le dolía. Le dolía muchísimo. Se juntó con otros afectados del cerebro en ese sentido pero con gran inteligencia y malicia. Finalmente encontraron la manera de vengarse de todos por despreciarlos: modificarían un virus animal que uno de ellos había encontrado en el sureste asiático y que tenía grandes posibilidades de fastidiar a la humanidad.
Primero lo probaron con perros y gatos pero sólo les daba una gripita. Atraparon niños de la calle y los inocularon con el virus: a unos no les pasó nada y otros se enfermaron más o menos pero otros se enfermaron en serio y varios murieron. ¡Esto marcha! Dijeron con satisfacción.
Después lo probaron con adultos teporochos pero parece que el alcohol los protegía: no les pasó nada…o sólo una gripita, como dijo aquél. El mayor éxito lo tuvieron con los fumadores: como ya tenían fastidiados los pulmones y el cuerpo debilitado, el virus se estableció muy bien y los condujo al cementerio.
Los AntiAfecto decidieron dar el paso final: diseminar el virus en Oriente y en Europa, sabiendo que la gente viaja mucho y que lo dispersaría pronto. El proceso se tardó más de lo esperado porque al principio los doctores no reconocieron la nueva enfermedad: puros diagnósticos de neumonía y de otras enfermedades comunes.
¿Cuánta maldad puede existir en el humano? ¡Cuánto desprecio por la vida de los demás! Los AntiAfecto lograron lo que querían: que la gente se viera con temor, que no se reunieran los familiares y los amigos, que no hubiera clases y, de paso, que se afectara en gran medida la economía mundial.
Claro que recibieron mucha ayuda inesperada. Los gobernantes de casi todos los países y los “expertos” no dieron pie con bola, dando recomendaciones contradictorias y permitiendo que la gente siguiera viajando, a pesar de que ya se sabía de la pandemia.
La gente también puso lo suyo: no se cuidó con las medidas sanitarias, siguió descuidando su salud comiendo chatarra a manos llenas, fumando y tomando de todo. ¡El mundo se va a acabar y todos a chupar! Ése fue el lema de millones de personas.
¿Algún día evolucionaremos?

Cuentista Chido























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