En el caso particular de los músicos de blues, parece que la realidad se torna extraña a su alrededor, y que ellos mismo son el vortice de una serie de acontecimientos que a las personas que se hacen llamar normales, dejarían totalmente perplejos y asombrados, casi tanto como la temática que estos artistas muestran en sus discos.
Es el caso del señor maestro Howlin´Cow, un gran artista a la guitarra, que resultaba ser una mala persona para con sus mujeres, o al menos así lo vendían ellas tras pedir el divorcio y alejarse de una casa en la que, y siempre según su testimonio, sucedían cosas paranormales y totalmente absurdas, aderezadas con comportamientos algo psicopáticos por parte del guitarrista, y relaciones sexuales bizarras propias de una película de serie Z.
Lo cierto es que este hombre parecía no aprender nunca de sus errores, y se casaba una y otra vez, en cuanto encontraba a una chica bonita que le cogía sus regalos y apreciaba el arte de su música tal y como él lo sacaba de dentro. Cuentan, que en una ocasión, y con motivo de su cuarta o quinta boda, no se sabe muy bien (ni él mismo lo ha admitido nunca, pues tras el divorcio no volvía a tener ningún tipo de contacto con sus ex-mujeres, ni les pasaba pensión ni nada de nada), decidió diseñar él mismo las invitaciones de boda, y en ellas puso toda clase de insultos que sus anteriores mujeres le habían dedicado tras la boda y en los juicios por divorcio.
Él pensó que podía ser una buena manera de que su nueva mujer tuviera claro dónde se estaba metiendo con este enlace, pero lo cierto es que a punto estuvo de tirar a la basura su relación, y lo más irónico de todo es que esta fue la definitiva.