Soy un espíritu escapado del infierno. Fuí ateo recalcitrante durante 15 años de mi vida, en los que buscaba demostrar científicamente que Dios no existía. Y paradógicamente, por casualidad encontré estudios científicos que demostraban indirectamente la existencia del demonio; estudios científicos que encontraron un fuerte correlación entre los actos de brujería con los que serían sus consecuencias; y siendo la brujería una invocación a los espíritus demoníacos y al mismo demonio, esta correlación científica demostraba su existencia. En consecuencia y por lo tanto, DIOS EXISTÍA.Fué después de este hallazgo que empecé a buscar nuevamente a Dios, y así empezó la batalla más difícil de mi vida, la batalla por la fé; porque ya creía que Dios existía, pero no tenía fé. No es lo mismo creer en Dios y tener fé en Dios; porque hasta el diablo cree y sabe que Dios existe; y el que tiene fé aunque sea del tamaño de un granito de mostaza, le dirá a la montaña trasládate a ese lago, y la montaña se trasladará al lago. Pero solo despés lo supe, la fé es un don de Dios, que nos la dá antes de nacer, eso que tienen los niños, creen por creer sin ninguna demostración científica ni nada; solo creen. Eso es la fé, que la perdemos por sobervia, y nos quedamos ciegos del alma. Solo Dios puede devolvernos la fé como la que teníamos cuando fuimos niños pequeños. Y solo con la fé y con el corazón limpio se puede ver a Dios.