Reducir nuestro consumo de energía se traduce en un ahorro para la economía familiar o personal y contribuye a disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera.
En la Guía de GreenPeace sobre el ahorro de energía, se mencionan varias acciones y prácticas para no ser parte de un problema creciente que es el cambio climático. Dichas prácticas van desde la correcta utilización de aparatos electrónicos, la iluminación, el agua, los residuos, el aire acondicionado y calefacción. Apunta que el gasto en calefacción en una casa bien aislada supone un ahorro del 50 al 90% tanto en el gasto familiar como en una disminución real en las emisiones de CO2 .
Para que el sistema de calefacción o aire acondicionado sea más eficiente:
aísla tu vivienda; tapa las grietas en techos, paredes y suelo (en ese orden) y evita usar espumas que contengan gases perjudiciales para la capa de ozono: hay materiales aislantes alternativos como la celulosa, que consiste en papel de periódico reciclado preseleccionado y mezclado con sales bóricas de origen natural. Sus principales características del aislamiento de celulosa son:
Protección térmica y acústica para toda la vida. Ahorro de energía en los edificios. Ahorro económico para el constructor. Ahorro económico para el usuario de la vivienda, reducción de gastos en las facturas. Confort térmico. Contribución a la ecología. Material de origen reciclado. Reducción de las emisiones de gases contaminantes a la atmósfera. Facilidad para utilizar el material en edificios en rehabilitación. Aprovechamiento máximo de la superficie disponible. Características de seguridad del material: No es inflamable ni toxico. Relación calidad/precio. Precio muy competitivo. No degrada con el paso del tiempo. 6ºC menos en las noches más calidas del verano.La reducción de entradas de calor o de frió, aumenta la sensación de confort y crea un clima ambiental sano.