Otros artistas en cambio, no se pueden quitar el sambenito de extravagantes, raros o complicados ni una vez muertos y enterrados.
Dejan en la memoria retentiva de la gente grandes momentos, que ya hemos mencionado: habitaciones pegadas al revés, todos los muebles en el techo; carreras de coches suicidas que terminan con uno de ellos en una piscina privada; juegos sexuales que no se van a mencionar por estar en horario infantil.
Pero no se ha hablado de uno de los más raros, sino el más raro de todos: Frank Xappa. Una persona que más que como músico, se veía como compositor, y desde luego que lo era. Pero que también era un bicho raro que poca gente podía entender sin estar tan borracho o drogado como él solía estarlo.
Se dice, que una de las últimas jugadas que se marcó en vida, aparte de aparecer en un episodio de Corrupción en Miami, haciendo de mafioso latino, fue que para sus últimos conciertos antes de retirarse de la vida pública, encargó fundir todos los anillos de boda que había ido acumulando a lo largo de su vida, y fundirlos para fabricar un slide, que tal y como cuentan las malas lenguas sonaba como dios pegando al diablo en la cara con una raqueta de padel. Y nunca se ha sabido si esta historia era cierta o una pura invención de algún joyero maliciosa que pensaba que así iba a vender muchos más anillos de compromiso.
Nadie de la familia ha negado la mayor, pero tampoco han terminado de confirmarlo. La leyenda sigue viva.