Cuado construimos nuestro negocio, intentamos contar con la mayor cantidad de recursos posibles. Se trata generalmente de asegurarnos la mayor cantidad de instrumentos posibles que nos puedan acercar a un aumento de nuestras ventas y, en definitiva, al éxito de nuestra idea.
Se antoja esencial en nuestros días el tener una cobertura completa en términos de comunicación. Esto es, nuestro negocio necesita tener presencia en tantos sitios como pueda imaginar el cliente. Existen clientes que contactarán con nosotros por Internet, otros directamente por teléfono, por fax, correo.
A pesar de que puedan parecer algunos de estos medios algo obsoletos, la verdad es que nada más lejos de la realidad. Factores como la costumbre, el imperativo legal, la seguridad y la autenticidad e identificabilidad en los envíos hace la comunicación por fax, siga siendo aún imprescindible para la mayoría de empresas. No se trata de articular nuestra empresa sólo del modo en que nos gustaría, sino de adaptarse a lo que el cliente nos puede solicitar para darle la mejor prestación posible.
Son muchos los extractos laborales que aún emplean el fax con profusión, entre ellos los abogados, procuradores y personal del juzgado o, por ejemplo, empresas que trabajan en transporte y almacenaje de productos.
El gran adelante viene de la evolución que ha tenido el fax en sí mismo. Donde antes nos encontrábamos únicamente con los faxes analógicos –esas máquinas grandes enganchadas a la línea de teléfono- actualmente es posible enviar faxes por Internet, mediante nuestro sistema de mailing. Este sistema de fax integra el procedimiento de correo electrónico actual con el sistema garantista de fax tradicional. La posibilidad del fax virtual o fax por Internet permite el envío y recepción de faxes – tal y como sucede con el correo ordinario- sin estar anclado a ningún sitio, sólo con el propio dispositivo.