Existen varias razones por las cuales el deseo sexual de una mujer fluctúa o se ve afectado en alguna manera. Inestabilidad emocional al comienzo o al final de una relación, cambios en el trabajo o familia, cambios hormonales, stress, menopausia o el cansancio son algunos de los factores que pueden provocar un descenso en el deseo sexual femenino.
En algunos casos, algunas mujeres padecen lo que se conoce como hipo actividad sexual que se caracteriza por la carencia persistente de interés hacia el sexo. Factores tanto físicos como emocionales unidos a diferentes estilos de vida o vivencias pueden provocar esta afección. Entender cada uno de estos causantes es la clave para aumentar el deseo sexual femenino de manera efectiva:
Problemas en la relación: normalmente, las mujeres se sienten más afectadas emocionalmente cuando tienen problemas con su pareja que el hombre por lo que cualquier pequeño problema puede llegar a ser un factor desencadenante de falta de deseo sexual femenino. Conflictos sin resolver o peleas, falta de comunicación en la pareja sobre necesidades y preferencias, carencia de conexión o desconfianza son las causas más comunes.
Cambios Hormonales: los mayores cambios hormonales en la mujer se producen durante el embarazo y menopausia. Al dar a luz y durante la lactancia muchas mujeres llegan a abstenerse de tener relaciones sexuales. Durante la menopausia los niveles de estrógenos suelen descender y llevar a sequedad vaginal y falta de deseo sexual.
Factores psicológicos: tanto hombres como mujeres atraviesan etapas de su vida complicadas o difíciles que pueden afectar a su vida sexual. Algunos de estos factores psicológicos son: abuso sexual o físico, problemas económicos o financieros, baja autoestima, imagen negativa del cuerpo, ansiedad, stress o depresión.
Factores físicos: fatiga, enfermedades, consumo de alcohol y drogas, toma de determinados medicamentos, cirugías y problemas sexuales pueden llevar a obstaculizar la vida sexual y a no conseguir aumentar el deseo sexual en la mujer.