No hay comparación entre lo que empezó siendo Internet y lo que es en la actualidad, y estoy seguro de que tampoco habrá parangón en comparación con lo que será en el futuro. Internet es todo un universo inherente a las personas de hoy en día. Pocos son los que pueden vivir sin una conexión a la red de redes, y es que Internet ha inundado todos los aspectos de nuestra vida. Somos muchos los que nos vemos obligados a trabajar con Internet: unos lo necesitan porque trabajan en régimen de teletrabajo, es decir, fuera del centro laboral a través de una conexión que permite estar conectado a la oficina real en la sede de la empresa; otros lo necesitan porque trabajan directamente con las nuevas tecnologías, es decir, construyendo páginas webs para diferentes empresas, etc.; y así casi de forma infinita.
Además, ahora incluso podemos hacer miles de cosas sin movernos de casa. Yo, por ejemplo, voy al supermercado sentado en mi ordenador y moviendo únicamente el ratón. Me encanta hacer la compra online, ¡es tan cómodo! Puedes, además, hablar con amigos que están a quilómetros de distancia de forma instantánea, subir tus fotos, averiguar muchísima información… Y los niños pueden jugar a sus juegos favoritos a través de la red. Mi hija, por ejemplo, disfruta mucho jugando a las Barbies (a través de juegos princesa) y a juegos de bebés, que son los favoritos. ¡Hay todo un universo de posibilidades también para los niños! Así, pueden combinar la diversión con las nuevas tecnologías e ir acostumbrándose al mundo de Internet.