Renovando suelos sin obras, marcando tendencia

Renovando suelos sin obras, marcando tendencia

Antes de comenzar tendríamos que punturalizar un aspecto, y es que no es lo mismo la tarima flotante que el suelo vinílico. Los suelos vinílicos presentan una mayor resistencia a la humedad que a los suelos de tarima, si es cierto que también depende de la calidad del modelo. Pese a ello, el agua no es aliado para ninguno de ellos por el tipo de uniones que se realizan en la instalación, por donde podría filtrarse.

Al tratarse de suelos sintéticos, el componente anti-estático suele ser un claro diferenciador, con el que la tarima flotante solo cuenta en las gamas más altas o aplicando un producto, mientras que en el suelo vinílico se garantiza un 90% de serie.
 
Ahora bien, la sensación de pisada depende de lo que busque cada cliente, siendo la tarima flotante suelos más sonoros que los vinílicos. Sea como fuere, siempre se recomienda instalar un aislante que evite este tipo de problemas, donde también podríamos destacar el aislante térmico.
 
Ahora llega el momento de la instalación, donde podemos decir que ambos tipos de suelo son igual de fáciles de instalar, por lo que para poder destacar a uno de ellos habrá que estudiar en qué cantidad perjudican al suelo sobre el que irán instalados. Por ello, el suelo vinílico es el que sale perjudicado, ya que el tipo de aislante que se utiliza no cuenta con el sustrato necesario para conservarlo, algo con lo que sí cuentan los suelos de tarima.
 
Algunas de las principales ventajas de la tarima flotante son:
 
  • Embalaje ligero: este es uno de los puntos que no se suele tener en cuenta hasta que vamos a la tienda a comprar los listones y nos damos cuenta de que debimos habernos traído a alguna persona más para que nos ayudará a cargar todo. Por suerte, la tarima flotante es mucho más ligera que los suelos de madera natural.
  • Versatilidad: a pesar de llevar poco tiempo en el mercado, los fabricantes se han sabido adaptar a la demanda de los clientes, ofreciendo una gran variedad de materiales y diseños, incluso imitando texturas como la madera o la piedra, o permitiendo que una imagen nuestra forme parte del suelo de la habitación.
  • Mantenimi ento: será un punto clave si queremos alargar al máximo la vida útil de la tarima flotante. Bastará con barrer y eliminar la suciedad con un trapo húmedo.
  • Durabilidad: además de ir de la mano del mantenimiento, depende también de la calidad de la tarima, así como de su dureza. Por norma general, este tipo de tarimas son resistentes a ralladuras y a la abrasión por el tránsito de personas, de ahí que muchos comercios lo utilicen.
  • Saludable: este será un punto a favor, ya que los materiales que forman el compuesto de la tarima lo hacen resistente a la formación de bacterias y moho, además de poder aplicar tratamientos para hacerlo aún más saludable.
Aunque la instalación es sin duda el gran éxito al acabar con el gran enemigo de las reformas en la vivienda: las obras. Su instalación se resume en un puzzle donde ni siquiera tendremos que utilizar materiales adhesivos. Se adaptan a casi todo tipo de superficies y en un par de días podría estar el suelo instalado.
 
Como sucede con los suelos de madera, los listones son sensibles a la humedad y a los cambios de temperatura, por lo que puede dilatarse y contraerse y tendríamos que dejar que el suelo se aclimatara. Pero, gracias a los materiales sintéticos de la tarima flotante actual, podemos amueblar la habitación en cuanto terminemos de colocar la última pieza.
 
Pese a todo ello, el mayor inconveniente serán los ruidos que provoca este tipo de suelos. Una vez que tenemos instalada toda la tarima, a pesar de que haya quedado uniforme y bien ajustada a los rodapiés de las paredes, es casi inevitable que en algunas zonas el suelo "cruja" al pisar. En muchos casos, par evitar este molesto ruido, se aplica una especie de aislante durante la instalación para que la tarima repose y amortigüe mejor, pero no suele ser suficiente.
 
Respecto a la fuente del ruido, aún no hay ninguna razón clara que confirme este problema. Se cree que puede ser por la dilatación de los materiales con los cambios de temperatura, aunque también puede ser por el espacio vacío que se crea entre el antiguo suelo y la tarima, pudiendo crear zonas donde las tablas pierdan apoyo.
 
La humedad también suele ser un factor importante, así como la posición de los muebles que, al estar estáticos, puede cambiar la forma de la que se reparten los pesos y afectar así a las juntas cuando se dilatan, pudiendo causar zonas de estrés, producto del molesto ruido.

 

Soy Esteban y como profesional de la carpintería me gustaría compartir mis conocimientos y experiencias sobre la decoración de interiores y la tarima flotante.

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