Hace un año que se cambiaron las luminarias de la iglesia a la que asisto. Eran 18 lámparas, 8 de 4 tubos y 8 de 2 tubos fluorescentes cada una (en total, 56 tubos). Los nuevos tubos son más eficientes en el gasto de energia: producen más iluminación con menor consumo.
Fueron varias las razones para realizar el reemplazo. Primero, las lámparas anteriores fallaban mucho, no encendían todas, especialmente cuando llovía; segundo, el sistema de encendido necesitaba reemplazarse otra vez, cosa que conllevaba armar andamios, porque quedan a 24 pies de altura. Finalmente, se quería ahorrar energía.
Las nuevas lámparas lograron brindarnos mejor iluminación, aún más, se sobrepasó la iluminación en el caso del sótano, porque las lámparas nuevas tienen 4 tubos (las antiguas tenían 2 solamente). Cuando se encienden todas, parece la sala de operaciones de un hospital.
Ahora hablemos del asunto que nos ocupa: el ahorro energético.
Al cabo de un año, se bajó el consumo de energía de 1,125 Kilovatios (KV) a 945 KV. El año anterior se pagó $1,000 por el consumo, este año se pagó $1,015. Te preguntarás ¿dónde está el ahorro, si pagamos $15 más que el año pasado? Ahí entra el análisis. Al precio actual del KV, hubiéramos pagado $1,900, si el consumo hubiera sido igual al año pasado. Esa baja en el consumo nos economizó $885 ¡en solo un año!
Hace poco reemplazamos las bombillas incandescentes que quedaban. Esperamos que esa acción ahorre otros 470 KV, solamente en iluminación. De mantenerse los actuales precios de energía, esperamos que el gasto del año corriente sea de $950.
Queda demostrado que puedes reducir el consumo energético en tu propia casa, solamente cambiando las antiguas bombillas (bujías) incandescentes por las nuevas bombillas flourescentes compactas. El gasto de energía será entre 12% a 10%, lo que se traducirá en un ahorro monetario. Quizás pagues más dinero que el año pasado, pero nunca será la cantidad que pagarías si mantienes el mismo consumo energético.
Por: Basilio Guzmán
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