La articulación de la rodilla es una de las más complejas de nuestro organismo, formada por la unión de 4 huesos (fémur, tibia, peroné y rótula) y la conjunción de diferentes ligamentos. Seguro que a todos nos sonará el ligamento cruzado de la rodilla, la típica lesión de futbolista.
Por ello, una lesión en la rodilla es uno de los procesos más difíciles de tratar y que más se alargan en el tiempo: por su complejidad.
Las lesiones de la rodilla se pueden ocasionar por causas muy variadas: un mal movimiento o una postura inadecuada pueden hacer que la anatomía de la rodilla se vea alterada. En función de la causa de la lesión, tendremos diferente gravedad de alteración en la anatomía, desde un esgince de rodilla hasta una rotura de ligamentos.
Tratamiento de la lesiónComo es obvio, el tratamiento de la lesión varirará en función del tipo de lesión con la que nos encontramos, no será lo mismo tratar un esgince que una rotura completa de un ligamento. Sea cual sea la causa, una lesión de rodilla, muchas veces acaba con tratamiento quirúrgico. Y aquí es donde la bicicleta estática toma su importancia.
En el proceso de rehabilitación tras una cirugía, es clave que la musculatura de alrededor de la rodilla coja fuerza para poder soportar el peso y mantener anatómicamente la estructura de la articulación. Por lo tanto, a parte de la rehabiltiación que se realiza con el fisioterapeuta, se suele recomendar el ejercicio en bicicleta estática.