El sueño influye en gran medida en dos enfermedades actuales: la depresión y obesidad. La depresión está relacionada al sistema neuroendocrino y especialmente a la baja serotonina, la "molécula de la felicidad" que regula tanto el ánimo como el sueño. También la privación del sueño puede desencadenar en depresión. Podemos decir entonces que el sueño, la depresión y la salud física van completamente de la mano.
Quizá sea más sorprendente que el mal sueño esté ligado también a la obesidad. Un estudio de la Universidad Warwick sobre 28 mil niños y 15 mil adultos en 2006, encontró que dormir menos de cinco horas por día duplicaba las tasas de obesidad. El estudio sugiere que las hormonas que controlan el apetito reaccionan al sueño.
También se sabe que una dilatada privación del sueño causa daños psicológicos: desde déficits atencionales y mala memoria de corto plazo a dificultades en el habla y depresión crónica. Los mismos no se restauran al retomar patrones normales de sueño.
Recomendamos sin duda alguna rever los hábitos de descanso para así lograr un mejor estilo de vida, lejos de las enfermedades anteriormente mencionadas.
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1 Comentarios
LucasResponder
2010-03-12 18:00:36Gracias por el informe muy completo LUCAS