En las instalaciones fotovoltaicas hay señalar que existen dos tipos diferenciados de instalaciones. Las conectadas a red y las aisladas. Las conectadas a red se dividen en: de venta a red y de autoconsumo.
Las de venta a red son las que venden la electricidad a la empresa distribuidora, necesitan de un espacio grande para instalar las placas, una superficie de un nave, o un gran terreno. Estas siempre venden la electricidad a precio de Pool, o la empresa distribuidora la compra a precio de Pool. El Pool es donde se fija el precio de la electricidad de entre varios generadores de ella, es como si de una bolsa se tratara, y el precio no es constante, varía de un día a otro. El precio que genera el Pool es muchísimo más bajo, del que tiene que pagar un consumidor medio.
Las de autoconsumo son las que se utiliza, mientras las placas dan la potencia suficiente, para consumo propio, generalmente en una vivienda. A la misma vez están conectadas a red para cuando falla la electricidad de las placas; generalmente por la noche, o un día muy nublado que no da suficiente luz para generar la potencia necesaria. Pueden tener también baterías, pero generalmente están conectadas a red por la seguridad de que no fallará el suministro. Este sistema cuando no se consume en la vivienda, su electricidad generada se vierte a la red de distribución. En estos momentos esa electricidad que se regala a la empresa distribuidora no se paga. Se prevé que un futuro no muy lejano esta situación cambiará, y cada vivienda tendrá dos contadores, uno de lo que consume y otro de la que vende.
Las instalaciones fotovoltaicas aisladas, son aquellas donde no llega la red de distribución, y por ello tienen siempre baterías. En su instalación, aparte del inversor, siempre tienen un regulador. Este mantiene la potencia constante, entre las placas y la batería, a la vez que carga la batería.
Diferentes tipos de instalaciones fotovoltaicas en España
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