Un buen líder debe ser es aquel que se equilibra conductualmente con su entorno, se desprende se ser invidualista y espiritual, llega a ser asertivo, cooperativo y dando lo mejor a sus colaboradores y a su organización llegando a dar calidad y calidez.
Por que cuando una persona solo se enfoca en sí mismo en lo que tiene conocimiento, dejando a un lado a sus colaboradores éste deja de ser un buen líder, ya que carece de comunicación y de hacer interacción interpersonal con sus colaboradores. Es como cuando una persona es excelente en lo que realiza aportando a la empresa muy buena productividad y ganancias, pero él solo lo quiere realizar solo, ya que considera que los demás colaboradores podrían echar a perder el trabajo o proyecto, siendo uno de los motivos del porque su individualismo.
En cambio, por la otra vertiente cuando el líder está enfocado a tener buena interacción con sus colaboradores y es apreciado por su carisma, y no atiende a un 100 porciento su área laboral pasa algo similar a una persona individualista.
Por ejemplo aquella persona que tiene seguidores puede y maneja muy bien a los colaboradores dentro y fuera de su área, es alegre y tiene diplomacia y convencimiento de palabras, en tanto es apreciado solo por ese motivo, pero al momento de desempeñar sus conocimientos laborales, no puede avanzar productivamente a como el desearía, siendo aquí un obstáculo para avanzar a otro nivel jerárquico dentro de la organización.
Se puede aprecias que en ambos casos se da un liderazgo, pero este no es suficiente para ser un verdadero y buen líder. Por eso es bueno que las personas tengan en claro la visión, misión y estrategias, así como las facultades que debe tener una persona a liderar en una organización.Para esto hay que ir teniendo en claro algunas de estas distintivas que aporta la organización para complementar las actitudes y aptitudes de un líder y así la persona podrá equilibrarse entre un líder individualista y un líder espiritual, haciendo de él un verdadero y buen líder, un líder que cubre las expectativas personales, laborales y social de toda organización.
Cuando el líder ya tiene un excelente equilibrio es capaz de dar lo mejor de él a los demás; mientras que su trabajo y sus colaboradores van hacer la carta de presentación y por lo tanto serán el reflejo de lo que ha grado en sí mimo, su sabiduría laboral y personal podrá ser un ejemplo del medio que lo rodea para que en la organización se den los cambios positivos.