La palabras expresan nuestros pensamientos y sentimientos materializándolas, dándoles forma y movimiento. En las palabras hay una fusión de dos poderes inmensos que son: el poder del pensamiento y el poder del sentimiento con la fuerza de la propia voluntad, es por eso que las palabras son en realidad hechizos.
Por lo tanto, la palabra – sea hablada o escrita – constituye un conjunto de vibraciones que tiene, por ley de afinidad, impacto en las personas de quienes reciben el mensaje ya sea por escuchar o leer dichas palabras, y reaccionan según estás vibraciones.
Imagina que tú repites una y mil veces, por ejemplo que tienes miedo que todo salga mal en tu bodas, te perturbas y obsesionas tanto, que tu misma energía hace que tu boda no salga como querías. Así pasa, las vibraciones, no solo de las palabras, sino de los colores, los materiales, el espacio hacen que nos comportemos de tal o cual manera, e incluso nosotros podemos rebotarlas hacia los que nos rodea generando un ambiente, hablando del ejemplo de la boda, de tensión.
Recuerda, lo que piensas se convierte en lo que hablas y lo que hablas se convierte en lo que eres. El poder que tiene el ser humano con la palabra es tan grande y tan desperdiciado, que nos parece absurdo creer que todo lo que decimos son palabras mágicas de conjuros que se realizan. Pon un poco de atención y simplemente te invito a que hagas la prueba. La fe mueve montañas y eso es verdad. Pero hay que ser constante y desde el pensamiento, no de dientes para afuera. No olvides que todos esos pensamientos sean paralelos a la palabra sí, es decir, que tengan que ver con las cosas en las que sí te quieres convertir y lo que sí quieres vivir. Recuerdas de eso en las invitaciones para boda.