Ver tocar a Los Explosivos el sábado pasado fue fantástico. Primero llegar ahí fue toda una odisea, mis papás no querían prestarme el auto porque irían a una boda, no tenía ni un peso pero Borrego me dijo que el Nacho nos dejaría entrar. Llegamos y las luces se apagaron.
Al momento de salir al escenario, Sabú saludaba y agradecía a su público, nosotros les respondíamos coreando su nombre Sabú, Sabú. Como en la tocada pasada abrieron con Hombre Lobo, los fuegos pirotécnicos junto con los gritos de emoción me encendieron. Millones de manos en forma de cuernito se alzaron. Después la locura se desbordó con Quizá y el cover de Luie Luie. Uno de los momentos que más disfrute fue Ya no puedes escapar donde todos comenzamos a hacer los mismos pasos que en el videoclip.
Al escuchar el turu ru rú de la guitarra antes de cada canción era motivo suficiente para saltos, empujones y slam. De pronto que se avientan una improvisación magnífica, entre punk y rock and roll sesentero, que nos lleva completamente al éxtasis. El cantante y baterista se pone de pie, todos lo alabamos coreando el inicio de la canción, Casco pega un grito que se escucha en todo el lugar sin necesidad del micrófono, se sienta y comienza a golpear No me vas a asustar a toda fuerza.
Tocaron una canción cuyo nombre no se conoce porque es inédita, pero yo sí la tarareaba con emoción y fui de los pocos que nos pusimos hasta el frente para hacer air guitar imitándolos. Al centro, el slam dejó a varios con la nariz sangrante y las sonrisas chimuelas. El riff de la canción final me hizo estallar, tara rara, tara rara, tara rara, tara ra ra ra, se despidieron dando las gracias, gritamos otra, otra, otra frente a un escenario vacío, Los explosivos regresaron para despedirse con una versión magnífica de Trampa Mortal.