Como norma general, se acepta que los productos alimenticios son más saludables desde una perspectiva higiénica cuanto más frescos y recientes sean. Por ello, no es recomendable prolongar demasiado los tiempos de almacenamiento, por idóneos que sean las condiciones de conservación.
En cuanto a los productos frescos - refrigerados pueden señalarse, a título indicativo, los siguientes tiempos de conservación:
Leche pasteurizada, el tiempo que se indique en el envase y siempre en frigorífico. Leche esterilizada o UHT, hasta seis y tres meses respectivamente, con vigilancia de la fecha de consumo preferente. Una vez abierto el envase, mantener en frigorífico. Yogur y otros productos lácteos, el que permita la fecha de caducidad y en frigorífico. Pescado, uno o dos días, en frigorífico.Carnes, tres o cuatro días, en frigorífico. Huevos, una semana. Frutas y hortalizas: dos o tres días.Legumbres secas: diez o doce meses si se compran nuevas, e igual los frutos secos, si se conservan en recipientes de cierre hermético. Azúcar: un año o más.Arroz, galletas: un año o más, con atención a la fecha de consumo preferente. Pastas alimenticias: un año o más, salvo pastas rellenas y frescas, con atención a la fecha de consumo preferente. Aceites, un año a partir de la fecha de envasado. Conservas enlatadas: sin limitación hasta la fecha de consumo preferente.Las semiconservas, en frigorífico y con atención a la fecha límite de consumo. Platos cocinados refrigerados: cinco días a partir de la fecha de elaboración.Para conocer más sobre dietética y alimentación puedes visitar:
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