Como ya te he platicado, existen muchísimos tipos de marcajes diferentes. Existe uno en particular que tiene más de 200 años de antigüedad y que sin duda alguna ha sido testigo de muchos cambios tecnológicos en los sistemas de impresión. El marcaje al que me refiero es el marcaje de litografía. La técnica manual litográfica consiste en la adhesión de tintas de consistencia grasa y resinosa sobre el papel sobre el que se busca reproducir el dibujo.
Esta adhesión es lo que precisamente produce un jabón metálico que no se logra disolver y que representa la base de señales de la impresión a realizar. Aunque este tipo de marcaje surgió en el año de 1796 y fue creado por Aloys Senefelder, fue hasta 1835 cuando el marcaje litográfico logró su reproducción en colores, a lo que se le llamó “cromolitografía”. Actualmente la litografía se utiliza tanto para obtener como suplicar obras artísticas y según se requiera, se elaboran diversos tonos de tintas para la reproducción. Con estas tintas, se obtiene un registro final a partir de una cruz de registro sobre cada papel de color. La técnica empleada en el marcaje litográfico, está basado en el desvío de sustancias tanto hidrofílicas como hidrofóbicas, es decir, sustancias que utilizan agua ya sea para aceptar o rechazar dichas tintas.
A. Verástegui
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