10 acciones para disminuir el margen de error
Vestir bien después de los 40 años
Vivimos en una sociedad en la que nos instan a creer que cuanto más jóvenes somos, más oportunidades tenemos de triunfar, especialmente en el ámbito laboral. Es habitual oír que pasados los 40 años, no es fácil conseguir o cambiar de empleo.
Por tal motivo y con el afán de seguir siendo “jóvenes”, muchas personas visten prendas que no condicen con su edad, provocando un efecto inverso al deseado, viéndose desubicadas o siendo el blanco de duras críticas.
La vestimenta es, a primera vista, el lenguaje no verbal, más revelador acerca de quién y cómo somos, por lo tanto no debemos descuidarla.
Sumando a las 10 claves fundamentales para elegir un vestuario, de manera fácil y rápida, vistos en el articulo anterior, desarrollamos estas 10 acciones prácticas, especialmente pensadas para quienes no recurran a un asesoramiento profesional. Serán una guía para enfrentar el desafío de conservar una imagen armoniosa y acorde con el paso de los años.
1. Valorar ante todo, los logros personales alcanzados, dándole a la imagen externa no más que el rol que le corresponde.
2. Querer verse bien, eligiendo el vestuario con el mínimo margen de error.
3. Recordar que tanto la actitud como la vestimenta y la edad, deben estar estrechamente ligadas. Los años pasan pero la imagen que dejemos ver, debe seguir reflejando nuestra esencia. De nada serviría tener una actitud acorde a la edad, si no se vistiese del mismo modo, o por el contrario, vestir correctamente y tener un comportamiento fuera de lugar.
4. Tomar decisiones luego de ver qué nos devuelve el espejo.
5. Asumir, sin resignación, la edad y el físico que tenemos, no aspirando al modelo ideal, que desde los medios, quieren imponernos. Hay distintas opciones para seguir viéndonos esplendidas.
6. Rescatar los aspectos positivos de nuestra figura, resaltarlos y potenciarlos. Podremos apelar a ciertos “recursos inteligentes” para aquellos que no nos conforman.
7. Revisar y clasificar el guardarropa.
8. Descartar aquello que ya no va más por talle o diseño, aunque al principio cueste.
9. Adaptar las prendas con pequeñas modificaciones es una buena opción y no implica vestirse desactualizado o aparentar más edad, sino obrar inteligentemente, asumiendo que las mismas son necesarias para mantener el estilo.
10. Confiar en que seguiremos luciendo bien, elegantes y actualizadas, sin llevar prendas que no estén acordes con la edad.
Completamos estas 10 acciones, con lineamientos generales, sin analizar un físico en particular, sobre prendas de vestir y accesorios, que contribuirán para que el riesgo de equivocación disminuya al máximo.
Pantalones: Cortes rectos son más adaptables a todo tipo de físico, preferentemente sin pinzas, ni recortes. Jeans, para una salida casual o fin de semana. Evitar el uso de calzas.
Shorts: Para deporte o playa. No son aconsejables para la ciudad.
Faldas, vestidos: Largo a la rodilla, no muy ajustados. En vestidos, el escote no debería ser demasiado pronunciado. De serlo, lucirlo en la espalda o en el frente, nunca en ambos. Estampados medianos o pequeños, son los más apropiados.
Camisas, blusas: No muy ajustadas. Mangas cortas o al codo. Si tuvieran una estampa con rayas, son preferibles, verticales.
Abrigos: Diseños simples, sin demasiados recortes. Cazadoras o camperas, para equipos casuales o deportivos.
Trajes de baño: Enterizos, son elegantes y afinan la figura.
Complementos: Calzado cómodo y de altura no excesiva. No recurrir a plataformas o similares que impidan tener una buena postura. Carteras de tamaño mediano. Recordar que a medida que transcurre el día, deben ser más pequeñas.
Accesorios: Discretos. Evitar el uso exagerado de los mismos, menos es más.
Alicia Moro Imagen con Estilo | info@aliciamoroimagen.com.ar | www.aliciamoroimagen.com.ar
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