Un paquete que une a dos personas

Un paquete que une a dos personas

Qué bonito es el verano cuando eres adolescente. Dicho así, parece que sea una mujer de cincuenta años la que esté escribiendo esto, pero no: yo tengo treinta y dos años menos; es decir, quince. Pero soy una persona a la que le gusta ser consciente de las etapas que está viviendo, al igual que es consciente de que todas ellas pasarán. Por esto mismo, mis profesores suelen decirme que soy bastante precoz; e incluso me llegaron a hacer un test de coeficiente intelectual un día. Pero no, no soy superdotada: solo soy una chica curiosa, despierta, observadora y... romántica.

La verdad es que yo fui de las típicas adolescentes que rechazaban el amor por considerarlo idiota. Todo ello se deberá, supongo, a que lo que sí desarrollé fue una vena feminista un tanto radical. Muchas chicas pasan por esa fase hasta que se tranquilizan y entienden que nada es solo blanco o negro; yo ya me he tranquilizado, y he entendido que el amor no tiene por qué ser un medio de sometimiento de la mujer, sino todo lo contrario: basta con encontrar a la persona ideal. Bueno, pero voy a decir ya a qué viene todo esto: este verano conocí a un chico extranjero, de Miami, y empezamos a salir; pero claro, al acabar el verano tuvo que irse, y eso fue muy triste. Prometimos escribirnos y, de hecho, yo ayer mismo quise enviar paquete a Miami con un regalo y una postal, para que no me olvide; pero claro, no es lo mismo.

Ojalá el envío de paquetes fuese tan efectivo como el hecho de tocarse, de estar juntos, de hablar y de reír cara a cara...; pero bueno, no puedo quejarme: al enviar paquete, y cuando él me lo envía a mí, lo que hacemos es mantener vivo un vínculo que, espero, pueda restablecerse por completo.

Con Clickline ya no te será complicado enviar paquete a cualquier parte del mundo.

Sé el primero en Comentar

Recibir un email cuando alguien contesta a mi comentario