Instalar un disco SSD en nuestro equipo no es lo mismo que ponerle más RAM o un procesador más potente. Eso apenas se nota cuando usas el equipo... cambiar a un SSD representa un aumento de rendimiento gigantesco. Se notará desde el primer momento y en todas las cosas que hagamos en el equipo.
El disco duro siempre ha sido el cuello de botella en todos los equipos. Todos los componentes del equipo tenian que ir a la velocidad del disco duro HDD. Por ello, aumentando la velocidad del disco, todo el sistema aumenta su velocidad, y eso es lo que hace un SSD.
Los discos duros de estado sólido (Solid State Disk, SSD) tienen varias ventajas frente a los discos duros HDD tradicionales El principal es su mayor rendimiento, pero hay otras muy importantes:
- Baja latencia (tiempo de acceso): los SSDs son cientos de veces más rápidos que los discos mecánicos
- Menor consumo: usan menos energía y producen menos calor, como resultado de no tener elementos mecánicos
- Sin ruido: la misma carencia de partes mecánicas los hace completamente inaudibles
- Menor peso (y tamaño según qué tipos de SSD): los SSDs no pesan casi nada y los hay en formatos M.2 o mSATA, que ocupan lo mismo que un pendrive USB
- Más resistentes: Soportan caídas, golpes y vibraciones sin estropearse como pasaba con los antiguos discos duros, gracias a carecer de elementos mecánicos; tampoco se ven afectados por los campos electromagnéticos (como imanes) que tantos problemas generan en los discos duros tradicionales