Formación docente

Formación docente

La formación docente depende del punto de vista desde el que se  aborde, primeramente consideremos a la formación docentes como un acompañamiento durante el proceso de formación, el cual estará presente durante toda la vida.

Encontrando la formación docente  inicial y continua, siendo la primera la que prepara docentes capaces de enseñar, y transmitir conocimientos y valores,  siendo lo anterior aprendido dentro de las escuelas normalistas, las cuales han seguido planes de estudio implementados de acuerdo a políticas gubernamentales, en tanto que la formación continua es la que se va desarrollando profesionalmente de acuerdo a las experiencias, necesidades de la sociedad,  y en  la que realmente de llegan a desarrollar competencias habilidades y destrezas.

En la preparación en escuelas normalistas,  la práctica profesional  tiene lugar en las escuelas, lo que para los  profesores en servicio,  implica que los programas de estudio consideren la experiencia y conocimiento que ellos desarrollan en el ejercicio cotidiano de la docencia, en lugar de suponer de antemano su incompetencia profesional (Encinas, 2005; Souza, 2007).

Es importante  partir del contexto personal, económico, cultural y social del propio educador a fin de ubicarse y contextualizarse en el entorno de la población estudiantil, siendo éste el de donde parte para la planeación educativa y en ese momento analizar la práctica docente determinando que herramientas o necesidades se presentan propiciando así la responsabilidad  de su labor educativa

En segundo lugar, para mejora de  la práctica docente y privilegiar el reconocimiento  es indispensable evaluar a los docentes  contando  con  información válida y pertinente que permita tomar decisiones basadas en evidencias. Con lo anterior, la evaluación juega un papel fundamental para  garantizar que los profesionales de la educación, que posean un perfil adecuado (idóneo, según los términos de la ley)  sean quienes ingresen   o  permanezcan  en el  sistema educativo público; y que  los mejores formadores resulten reconocidos, promovidos a cargos directivos, de supervisión  y de asesoría técnica pedagógica.

La reforma educativa determina que los docentes en servicio tengan al alcance mecanismos de capacitación y tutoría,  en sus  áreas de oportunidad para mejora de  sus competencias pedagógicas y, con ello, se logre favorecer el máximo aprendizaje de los estudiantes. Así, evaluación y formación docente forman un binomio inseparable donde se cimienta la RE.

Algunos instrumentos de evaluación del desempeño son: 1. Informe de cumplimiento de responsabilidades profesionales 2. Expediente de evidencias de enseñanza 3. Examen de conocimientos y competencias didácticas 4. Planeación didáctica argumentada 5. Evaluación complementaria

El trabajo de evaluar debe estar siempre apoyado en una reflexión sociocultural del entorno en el que se desarrolla la relación del evaluador y el evaluado.

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