A través de la claridad interior, influenciamos de manera adecuada en nuestro mundo externo para tener éxito en todas nuestras empresas siempre, a pesar de las circunstancias.
Cuando no tenemos claridad interior nos es difícil movernos en el mundo, porque todo o generalmente todo se constituye en una dificultad, bloqueo o perturbación, produciéndose así: estrés, preocupaciones o dolor.
Nuestro mundo interno dirige las acciones o circunstancias en nuestro mundo externo bien sea de forma consciente o inconsciente.
El no tener claridad interior nos convierte en débiles o frágiles ante las situaciones externas, es como si fuéramos tuertos, y un tuerto puede ver, pero su vista no alcanza para tener una visión completa y clara de cualquier cosa.
¿Cómo obtenemos esa claridad interior?
La claridad interior la obtenemos dirigiendo nuestra atencion hacia el interior, hacia la Presencia de Dios que hay en nosotros y con esto permitir que nuestra mente se llene de paz y de luz y con esto, aclarar nuestro interior.
La paz mental y la fe son nuestra fuerza y fortaleza, por lo tanto al interiorizar y centrarnos en la Presencia de Dios que hay en nosotros, permitimos que sea esa Divina Presencia quien dirija todos nuestros actos.
Es decir que cuando damos mayor importancia o el privilegio de permitir al poder de Dios en nuestra vida, sintonizamos con la Divinidad y vemos la perfección.
Debemos comprender que la voluntad de Dios para todos nosotros es perfecta felicidad y que al permitirnos cumplir con su voluntad, la vida fluye en perfecta paz, armonía y abundancia.
Nuestro propósito en la vida es expresar a Dios en todos los sentidos y momentos y por ende vivir en felicidad como nos merecemos al ser hijos de Dios.
Alcanza la claridad interior sintonizando con la Presencia de Dios en ti.