Planeaciones para primaria - Autoevaluación en lenguaje 2

Planeaciones para primaria - Autoevaluación en lenguaje 2

EL PLANTEAMIENTO DIDÁCTICO

Si el lenguaje es comunicación, nuestro siguiente paso reflexivo es pensar que, en el aula, el trabajo debe basarse en la palabra. 
 
La herramienta, el útil, la infraestructura conceptual, la alquimia didáctica, tiene que venir dada por la palabra. 
 
La escuela, como institución curricular, debe plantearse la función de enseñar a leer y escribir no sólo como instrumento funcional y académico, sino como actividad creadora, imaginativa, cultural e interpretativa.
 
La dinámica del aula, pensamos, debe asemejarse al funcionamiento de un taller. De un taller de escritura,
lingüístico, literario. La cuestión es ofrecer pretextos, consignas, excusas, para facilitar la creación de un nuevo
texto. El fin de toda propuesta de trabajo debe dirigirse hacia la creación. A hacer un uso personal de la palabra, a
recrear la realidad social, individual, literaria, de una manera propia, particular, exclusiva.
 
Como expresa Luis Landero (1991), «espontáneamente, el hombre es un narrador por instinto de libertad [...], ya que nunca contamos fielmente nuestras cotidianas peripecias, sino que siempre inventamos o modificamos algo, le añadimos imaginación; es decir, recreamos».
 
Finalizar cuentos que de repente se cortan en el punto culminante, escribir acrósticos, redactar en forma de pareados un pequeño cuento leído, realizar descripciones de compañeros sólo utilizando sustantivos, reescribir canciones modernas sometiéndose a la estructura formal del texto original, enmendar la plana a poetas famosos, crear nuevas greguerías, cumplir al pie de la letra frases hechas como «me como el coco», «se me hace la boca agua».... son detonantes para crear o recrear un texto nuevo, una realidad literaria flamante y personal.
 
Todos los alumnos salen del mismo punto de partida, de la misma propuesta, y cada cual llega, a través de su palabra, hasta donde su imaginación, fantasía, pensamiento, pueda alcanzar, respetando así los individuales ritmos de aprendizaje y las diversas formas de aprender. Después, puesto que el lenguaje es comunicación, se trata de dar a conocer y comentar las distintas versiones, las diferentes realidades; dónde ha ido a parar cada pretexto común, particularmente; del mismo viaje, qué viaje ha hecho cada cual. El taller no es más que una agencia de viajes: propone itinerarios literarios y cada uno realiza, solo o en compañía, su propio viaje.
 
El método que sigue el Facilitador de Tareas Docentes al aplicarlo en el aula puede hacer que los alumnos adquieran el gusto por leer sin que tengan que verlo como una obligación de esta manera podrán desarrollar su capacidad de lenguaje.

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